Te empeñaste.
Lenta y segura te acercaste a ella,
implacable y brava la tomaste,
y la hiciste tuya
sin consideración,
sin medida.
Caprichosa parca,
jinete errante,
la alejaste de mi
mermando su cuerpo y su alma
poco a poco, lentamente...
¿Disfrutaste?
Me obligaste a verlo y a sufrirlo,
a sentir el dolor en propias carnes,
el de ver a una madre sufrir
hasta desintegrarse.
Vivir la muerte a cada instante...
Me retaste a una lucha
de miserias y desencantos,
subidas, bajadas,
esperanzas vanas...
que la humanidad y el amor
nunca ganan.
Siempre vences, te empeñaste...
y te la llevaste.
DamasArt2009

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